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Empezamos a volver a las oficinas: ¿Estamos preparados? ¿Cómo se ha afectado mi cerebro pandémico? ¿Cuál sería el balance perfecto entre casa y oficina?


Tras 16 meses de pandemia, nuestro cerebro ha experimentado cambios debido a la neuroplasticidad. Este principio neurológico indica que, al repetir ciertas actividades y dejar de realizar otras, el cerebro adapta sus estructuras, al igual que un músculo, fortaleciendo las áreas más utilizadas y reduciendo las menos activas. Por lo tanto, nuestras rutinas durante el confinamiento han remodelado nuestro cerebro se rediseña diariamente.



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La comunidad científica ha introducido el término "cerebro pandémico" para describir los cambios cerebrales resultantes del confinamiento. Estos cambios están relacionados con la ansiedad, el miedo, la enfermedad, pérdidas cercanas y la disminución de ingresos, factores que contribuyen al estrés crónico. Este estrés eleva los niveles de cortisol (la hormona del estrés), lo que puede provocar:


La buena noticia es que estos efectos son reversibles, aunque requerirán tiempo, aproximadamente entre 4 y 6 meses. Algunos estudios sugieren que las primeras mejoras pueden aparecer entre 8 y 12 semanas después de retomar la normalidad.


De vuelta al trabajo: Considerando que no somos los mismos de antes, diversos especialistas y buenas prácticas recomiendan una transición inteligente, teniendo en cuenta la velocidad de adaptación cerebral. Las sugerencias incluyen:

  1. Evaluar la necesidad de presencialidad: Si una tarea puede realizarse eficazmente desde casa, es recomendable mantenerla en modalidad remota.
  2. Evitar el transporte público: La pandemia aún no ha terminado, y estos medios son focos de aglomeración. Las empresas podrían considerar alternativas para facilitar los traslados de sus empleados.
  3. Conocer la situación doméstica de los empleados: Es esencial entender las condiciones en casa de cada miembro del equipo. Algunos pueden necesitar salir debido a entornos poco adecuados, mientras que otros enfrentan responsabilidades familiares que dificultan el trabajo presencial, no hay quien cuide a los niños y salir de casa puede ser contraproducente para la salud, estrés y productividad.
  4. Implementar un retorno progresivo o híbrido: Combinar días de trabajo en la oficina y desde casa puede facilitar la adaptación. Proporciones como 30/70 o 50/50 pueden ser efectivas, ajustándose según el sector y el modelo de negocio. Es importante no apresurarse y encontrar el equilibrio que promueva bienestar, productividad y eficiencia a largo plazo.
  5. Fomentar la comunicación abierta: Cada individuo tiene realidades y niveles de estrés diferentes. Es fundamental que el liderazgo sea cercano y empático durante esta transición, fortaleciendo el sentido de equipo y construyendo una cultura resiliente.

Más información:

EMOL World economic Forum. Centro de Neurobiología del Aprendizaje y la Memoria en California. Academia Estadounidense de Neurología. Universidad de Cambridge en Reino Unido.


Recuerda que la adaptación es un proceso gradual, y es esencial considerar tanto la salud mental como física en este retorno a la normalidad.




Escrito el 26 de julio de 2021