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A estas alturas del planeta, creo que a nadie hay que convencer de que el mundo cambia a tasas exponenciales, lo que trae consigo cambios de conciencia, cambios en la forma en que nos relacionamos...


Y como el mundo empresarial no es más que un reflejo de los cambios sociales, entonces los hábitos y decisiones de consumo, incluso los productos, también cambian. Por ello, que nuestras empresas cambien... no es extraño.


Es en este contexto que la palabra "transformación" se vuelve un denominador común en cada directorio, comité de gerencia, desarrollo de productos, área de TI (¡uff... ellos la han tenido difícil estos últimos tiempos!)... y la lista sigue.


Desde luego, la transformación ocurre con una visión, una idea, una directriz, un nuevo cambio de rumbo, pero ¿entendemos profundamente qué significa realmente la palabra transformación?


Que no es transformación:


Transformación real

Como dice mi querido Carlos Campillo, la transformación "nace del interior" de cada persona... pues solo entonces las cosas podrán hacerse de una forma diferente. Es cuando son hechas por convicción, lo que permite ser sostenidas en el tiempo. De lo contrario, la supuesta transformación no será más que una acción guiada por el miedo, el apego al dinero o una simple transacción, con pocas posibilidades de éxito real.


Por ello, la transformación requiere dos elementos fundamentales:

  1. SER ATRACTIVA PARA LOS STAKEHOLDERS: Debes definir un propósito poderoso del "por qué", esto estimula la dopamina de tus equipos, la cual se asocia a la recompensa, que desde luego se vuelve más poderosa si va más allá de lo monetario. (Forbes)
  2. ACOMPAÑAR CON UN PROGRAMA DE HÁBITOS: Nada nuevo se hace si no se incorpora disciplina, control, seguimiento y repetición. Para lograr que las cosas se hagan de manera diferente, se requiere romper un patrón neurológico, el cual, además de convicción, necesita repetición, evitando que solo quede en el ámbito de los deseos.


Te recomiendo que la próxima vez que pienses en tu siguiente transformación, pienses en el "WHY" (el por qué lo haremos), qué transformaremos, destacando los beneficios que traerá para todos los involucrados. Y no olvides lo más importante: diseñar "rituales" para que se transforme en una disciplina, la cual muchas veces necesita un tracking diario, un sprint semanal, una nueva reunión bien diseñada que implique participación de todos, incluyendo momentos de reflexión.


Muy útiles son también las votaciones o encuestas tanto a clientes internos como externos (como plantea la agilidad), dándole vida y participación a la mayor parte de personas en las distintas etapas del proceso.



Escrito el 06 de diciembre de 2022